El Cerro del Timbre, una historia de Cabo San Lucas.
El Cerro del Timbre.
La naturaleza con sus caprichos, a la nueva ciudad sanluqueña nos dio en su vieja geografía un lugar hermoso, como toda la península baja californiana. Con los cambios que ha sufrido la ubicación de la ciudad, vino quedando céntricamente un cerro, montaña o pequeña elevación, forrada de enormes piedras de granito. Contaba con una vegetación de arboles como palo blanco, palo verde, ciruelos torotes, etc., hierbas de olor como damiana o yerba del venado y plantas de caribe, una rica fruta que hay que saber cortar para no espinarse. Las cactáceas eran abundantes: cardones, pitahayas, tanto dulces como agrias, la costeñita, la más dulce y duradera de ellas, es de costa; la clavellina, el garambullo y todos los cactus pequeños de nuestro entorno, -y matas de ortiga- hoy ha cambiado como todo lugar, Cabo San Lucas entre ellos.
Por este cerro pasaban los postes e hilos del teléfono a San José del Cabo por las décadas de los 40 a los 70 y para esos años se llamaba ya el Cerro del Timbre con su cruz blanca en la cúspide. Cerro de paseos y travesuras por tener una magnifica vista, cerro de anécdotas lleno, donde se contaba que tal personaje sacó un entierro que por las noches se veían llamas que revelan los tesoros ocultos (¡lástima que no me encontré ninguno!)
En este Cerrito del Timbre, el profesor Horacio Gastélum Martínez, tenía un grande sueño: Construir su casa familiar ahí, “ahí arribita”. Decía que solicitado estaba ya el terreno y por él, pero comenzó a crecer el pueblo y las necesidades también, principalmente de la urbanización y a Horacio se le dio otro espacio a dos calles del Cerrito.
¿De dónde salió ese nombre?, la razón es que, había una bestia de carga del señor Nestor Herrera que murió ahí, lo encontraron muerto, quedó parado y recostado sobre un troncón. Era para el señor Herrera su transporte de carga de leña que mes con mes debería de entregar al faro de Cabo Falso y el nombre de este animal era “El Timbre”. ¿Por qué el Timbré?, porque cuando escuchaba los timbres de los teléfonos del faro o del correo, -que era el lugar donde trabajaba su dueño- rebuznaba. Según pláticas, el burro estuvo varios días perdido, se veía a don Néstor buscar su bestia y éste se vino descubriendo por las aves de rapiña que volaban sobre el área donde murió.
El Cerro del Timbre, al inaugurarse ahí en el año de 1986 el Monumento a la Bandera, tenía escalones de entrada por el boulevard, y hoy ese acceso está rentado a comercios, sin importar lo necesario que es dar a conocer lo nuestro. Hace falta abrir espacios culturales y este lo es: ahí tenemos la Casa de la Cultura, la cancha Alejandro Pedrín Bello y el Monumento a la Bandera donde debería ondear el lábaro patrio por estar en un lugar alto y visible, además céntrico, que todo ser humano, pueda decir, cuando la vea izada:
¡Qué hermosa se ve!
¡Esto es México!
Bibliografía:
Libro: El San Lucas qué yo conocí.
Autor: María Faustina Wilkes Ritchie.
Editorial: Municipio de Los Cabos / Servicios editoriales Xalapa Veracruz, 2010
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